Sobre el autor

Rafa Vidiella

Fundador y director de Ciclosfera, es periodista, padre y ciclista urbano. Tres pasiones con un vínculo común: intentar hacer un mundo mejor para los que vienen detrás.

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Un Comentario

  1. 1

    Alejandro

    Qué maravilla, hasta en las imágenes.

    Pero… ¡qué frío también! De congelarse hasta las ideas. xD

    Una cosa os digo, hablando desde Sevilla… que sin sombra, y ya en primavera-verano en cuanto ya se superan los 26-28º C al sol, sin brisa alguna, ya no resulta digamos fácil o agradable pedalear ciertas distancias ¿eh? Cuando se plantan los 35, 40, 45º sin brisa y además recalentado el aire porque hay tanto levante como poniente a misma intensidad y se crea la llamada popularmente como “calmachicha”, que es ese calor que va cayendo como si fuera un losa que te viene abajo, peor.

    Y ni se te ocurra dejar la bici más de unos muy pocos minutos dándole el sol. Que cuando agarres los puños y pongas las posaderas en el sillín, ojito que aquí no bajan unos grados todo lo que se haya recalentado durante horas solares hasta bien entrada la madrugada. xD

    Yo creo que el frío y hasta la lluvia hasta cierta intensidad (y sin mucho viento) es mucho más agradecido para la bicicleta. Sin lo uno ni lo otro, temperaturas suaves y sol oblicuo. Si no, el calor pega también muy duro y creo que sentando peor. Lo único que lo hace sobrellevar algo mejor es poder ir a cierta velocidad, por el ir refrigerando cortando algo el aire. Pero como no siempre se puede ir así, o hay que parar en semáforos, en algún paso… lo que paras, o vas más despacio o tienes que esperar al sol, eso duele.

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