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La inspección de Trabajo rechaza el modelo de Deliveroo

Los trabajadores de las empresas de reparto en bicicleta como Deliveroo no son autónomos, sino asalariados, según la inspección.

Se trata de un modelo de negocio controvertido, y así lo hemos reflejado en extensos artículos de Ciclosfera como este. Ahora, las empresas de reparto en bicicleta como Deliveroo acaban de sufrir un importante revés legal a manos de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Valencia, que se realizó en respuesta a la denuncia colectiva de Intersindical junto a varios mensajeros de la empresa, que el pasado mes de junio fueron a la huelga.

Según establece la citada inspección, los riders de Deliveroo no son autónomos, sino asalariados, aunque en los contratos figuren como trabajadores por cuenta propia. La resolución exige a Deliveroo 160.814,9 euros por cotizaciones no pagadas. Además, procede a comunicar su alta en la Seguridad Social. A partir de ahora, la empresa puede presentar alegaciones.

“La relación entre las dos partes tan solo puede ser considerada como un fraude de ley”

“Entendemos que se cumplen todos y cada uno de los requisitos vertebradores de la relación laboral de acuerdo con el artículo 1 del Estatuto de los Trabajadores, la apariencia mercantil de la relación entre las dos partes tan solo puede ser considerada como un fraude de ley”, exponía Intersindical en la denuncia presentada el 14 de julio.

Los trabajadores de Deliveroo se han mostrado muy satisfechos con la resolución  y esperan que otros trabajadores de la empresa se animen a denunciar sus condiciones precarias. En Madrid, Barcelona, Galicia y Sevilla también hay denuncias presentadas contra el modelo de la empresa. De hecho, esta resolución puede provocar un efecto dominó con otras empresas similares, al ser la primera que reconoce a los trabajadores como tal.

En el citado artículo de Ciclosfera, un trabajador de Deliveroo explicaba que este tipo de empresas “descargan toda responsabilidad ante la seguridad social en sus trabajadores, a los cuales niegan incluso la misma condición de trabajadores. El falso autónomo pasa de ser una forma de fraude a una forma de contratación. El siglo XXI llega también a la bicicleta para redefinir la explotación”.