Ciclosfera #2

La máquina ya estaba en marcha, y empezamos a salir en fechas: a mediados de septiembre aparecía el segundo número de Ciclosfera, correspondiente a otoño de 2012. El lugar de lanzamiento, inmejorable y complejo: dos ferias de la bicicleta, Festibike y Expobike, con todo el sector de la bicicleta presente y donde, además, teníamos stand. 

Sólo llevábamos un número, pero la revista había tenido tan buena acogida que fuimos invitados a las dos ferias. Una oportunidad inmejorable para presentar definitivamente el proyecto y, por supuesto, conocer la opinión de los expertos sobre la revista.

¿Qué tipo de contenidos tendrían cabida en este segundo número? El ciclismo urbano también es activismo, se cumplían por esas fechas veinte años de la primera masa crítica y… ¡No había duda! ¡La masa crítica tenía que ser la protagonista!

La decisión trajo algo de polémica. A algunos no les gustaba demasiado eso de colapsar, una vez al mes, la ciudad para reclamar nuestro derecho a rodar. A otros tampoco les convencía poner, como portada, una ilustración, por muy combativa, hermosa y llamativa que fuese. ¿Qué hacemos? ¿Buscar un tema más amable para tratar de contentar a todos? ¿Arriesgarnos, al no querer arriesgar, a convertirnos en mera fachada, a darle la espalda a nuestro espíritu guerrero?

Nos decidimos: Ciclosfera no sólo tenía que ser bonita sino también, sobre todo, informativa e independiente. Y ambas cosas no eran incompatibles: nuestro segundo número tenía una portada extraordinaria, un artículo apasionante sobre las rodadas críticas, lugares tan exóticos como Beijing e invitados de postín como Macaco.