Esta semana hemos vuelto a ver en los medios de comunicación una noticia alarmante: los niveles de polución en Madrid han alcanzado de nuevo cotas peligrosas para la salud.

El Ayuntamiento de Madrid ha vuelto a tomar la determinación, de manera fulminante, de reducir los límites de velocidad y prohibir el aparcamiento en el centro urbano. También esta vez, se ha hablado de tomar varias medidas, como restringir la circulación de vehículos según su matrícula…

En varias capitales europeas, ya está prohibido el circular con vehículos a motor por su casco histórico y, mal que les pese a algunos, en las grandes urbes este tipo de medidas han llegado para quedarse.

A veces hace falta una situación crítica para cambiar la cultura

A veces hace falta una situación crítica para inducir un cambio cultural o de creencias. Va con la naturaleza humana. Yo creo que esta situación es una oportunidad para que el inconsciente colectivo madrileño, y como derivada, el del resto de España, empiece a tomarse en serio la posibilidad de desplazarse en vehículos eléctricos, y dejen éstos de ser vistos como una curiosidad de excéntricos adinerados.

El origen de la luz
Cierto es que hace falta electricidad para cargar una batería, y que para producir esa electricidad, ha hecho falta quemar algo en algún sitio, pero no hay que perder de vista los siguientes hechos.

Actualmente, el 40% de la electricidad que se consume en España, viene de fuentes renovables, esto es, que no se emiten gases contaminantes para su generación.

Del 60% restante, la combustión que se realiza para generarla, en centrales de carbón o ciclo combinado, es mucho más limpia y más eficiente que la que se produce en el interior de un cilindro de un motor. Aproximadamente un 300 % mas eficiente.

Con respecto a los gases nocivos, que son los que han hecho saltar las alarmas, en una combustión interna de un motor, al realizarse en condiciones de alta presión y confinamiento, aparte de CO2, se producen otros gases(COX, NOX, SOX….) a unos niveles mucho mas altos de los que se producen en una combustión de central de producción eléctrica.

Ahora vamos a tocar el bolsillo. Para cargar una batería normal (36 Voltios, 10 AmperiosHora), hace falta 8 horas con un consumo de 90W. Eso son 0,72 kWh, que a 0,15 € el kWh, y multiplicándolo por 2, para tener en cuenta el término fijo de potencia y todos los impuestos, subvenciones y moratorias, arroja un coste de 0,21 € por carga. Con esta batería instalada en una bicicleta eléctrica, se pueden hacer unos 60 km, con lo que el coste de circular con una e-Bike no sube de los 0,36 €/100 km. Dejo al lector que se calcule cuanto dinero le cuesta hacer 100 km con su medio de transporte habitual.

Para circular 100 km en una eléctrica se queman 227 gramos de carbón

Por otra parte, con los gases que no son tan nocivos para la salud, pero si para el medio ambiente, como el CO2, y al hilo de las cuentas del párrafo anterior, se puede demostrar que para circular 100 km, ha hecho falta generar 1,2 kWh, de los cuales el 40% son renovables, aunque también hay que tener en cuenta la eficiencia del transporte (80%) y la generación (80%) de la energía eléctrica, por lo que podemos decir que esos 100 km han costado 1,125 kWh de energia no renovable. El kg de carbón normal (lignito) nos proporciona 4,93 kWh por lo que para circular 100 km, hace falta quemar 227 gramos de carbón, y por ende emitir aprox. 227 gramos de CO2 a la atmósfera. Como antes, dejo a cada uno que estime los kg de CO2 que emite en su medio de transporte habitual para recorrer esos 100 km.

La conclusión es simple: antes que moverse en un vehículo con motor de combustión… ¡¡¡Cómprense una bicicleta eléctrica!! Su bolsillo, su paciencia, su salud y la del medio ambiente se lo agradecerán.
(Luis Plaza Alfonso, director de Chimobi e-Bikes)